¿Cuál es la mejor forma de recuperar tu claridad mental?

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Los seres humanos tenemos una mayor facilidad para enfocarnos en las cosas negativas que en construir o imaginar posibilidades. Por eso necesitamos lograr claridad mental para explorar opciones, crear caminos y tener más paz.

Los seres humanos tenemos una mayor facilidad para enfocarnos en las cosas negativas; el cerebro intenta constantemente ahorrar energía, y pensar en cosas malas es “más económico” que crear, construir o imaginar posibilidades.

Por otra parte, el entorno nos satura con malas noticias que se venden más y se comparten con más frecuencia. Además, el bombardeo de información y tareas pendientes nos hace sentir abrumados.

Veamos cuáles son las acciones para aclarar la mente, enfocar la atención y ser más productivo.

Lograr claridad mental crea oportunidades y trae paz

Con la claridad mental emerge poderosamente nuestra capacidad para planear, diseñar, explorar opciones, mapear caminos e idear estrategias. Enfocar la atención, nos permite disfrutar el momento y escoger los pensamientos para construir. Así es posible ser más productivos y sentirnos mejor en un entorno que puede percibirse como agobiante.

Necesitamos cultivar pensamientos nobles, que generen valor para nosotros y para los demás; conviene evitar pensamientos negativos, aquellos que buscan lograr valor a expensas de los demás; o peor aún, aquellos en donde no importa que nos afectemos con tal de que el otro pierda de alguna forma.

En la teoría suena fácil, llevarlo a la práctica inicia con nuestra intención y nuestra pasión, e incluye dos tipos de acciones:

  1. Entrenarnos para seleccionar los pensamientos positivos
  2. Hacer el ejercicio de enfocar nuestra atención.

¿Cómo entrenar la mente para generar claridad con 6 ,acciones sencillas?

Nuestra mente no para, a veces somos conscientes de ello y en ocasiones simplemente nos sentimos agobiados. La claridad mental no surge de forma espontánea y necesitamos recuperarla. Podemos lograrlo, haciendo una pausa, reflexionando sobre nuestros pensamientos, filtrando la información que recibimos, agradeciendo, resaltando lo positivo en la cotidianidad y por supuesto sonriéndole a nuestra vida. Veamos un poco más en detalle estas 6 acciones:

  1. Generar tiempo y espacio para estar en silencio
    Hacer la pausa para procurar una mente serena. Meditar, orar, o cualquier otra actividad de “mindfulness” ayuda a lograrlo.
  2. Ser observadores de nuestros pensamientos
    Cuando estamos atentos a nuestros pensamientos nos damos cuenta de los juicios, quejas que hacemos, así podemos evitar dañar a otros y cargarnos de energía negativa. Es usual que pensemos cosas como:

      -“Es increíble que siempre les pase eso…”
    -“Por qué no son capaces de…”
    -“No se les ocurre otro tipo de respuesta…”
    -“Es que yo no sabía”
    -“Si se hubieran preparado para esto…”
    -“Si no se demoraran tanto en …”

  3. Filtrar lo que nos llega del entorno
    Seleccionar la información, lo que vemos, escuchamos o leemos. Como por ejemplo, dejando de ver y compartir tantas noticias negativas, películas de desastres, apocalípticas o que no nos aportan, lecturas pesimistas o estar en contacto con personas que se quejan continuamente.  

    En su lugar, podemos identificar lo que nos afecta y balancearlo con cosas que disfrutamos y nos alegran.

  4. Agradecer diariamente
    Identificar al final del día al menos 3 cosas diferentes por las cuales estamos agradecidos, desde lo más simple hasta grandes hazañas.
  5. Encontrar lo positivo del día
    El ejercicio de buscar lo positivo entrena al cerebro para enfocarse en pensamientos nobles y en las cosas buenas. Además, genera estímulos positivos para repetirlo en el futuro generando un estado de bienestar. Por ejemplo: hacer una lista de nuestros “logros del día, “aprendizajes del día”, “lo que nos gustó hoy”…
  6. Sonreír… muchas veces al día… y reír!! reírnos de nosotros mismos

¿Cómo enfocar la atención conscientemente?

Lograr usar la mente a nuestro favor cuando suele alternar entre distintos temas que nos hacen sentir ansiosos y angustiados es clave para la productividad y la tranquilidad. Es posible lograrlo con estas 4 acciones:

  1. Escoger un pensamiento que nos sirva de “ancla” hacia lo positivo
    Defendernos con un “escudo protector”. Por ejemplo: “nada perturba mi paz”, o “me enfoco en lo que quiero hacer”.La idea es usarlo cada vez que nos observamos con algún pensamiento al que no queremos darle lugar.
  2. Definir cómo empezamos el día
    Empezar el día con energía renovada nos enmarca en cómo nos disponemos a vivir el día.Para eso, hacer tres respiraciones profundas y preguntarse:¿Con cuál pensamiento quiero iniciar el día?, por ejemplo: “voy a disfrutar todo lo que pase hoy”.
  3. Enfócarse en una cosa a la vez
    Para ejecutar lo que tenemos pendiente y evitar el multitasking (multitarea), definamos conscientemente por cuál empieza, y luego cuál sigue.
  4. Liberar la mente
    Escribir los pendientes para tenerlos fuera de nuestra cabeza, organizarlos y priorizarlos permite liberar al cerebro de la carga de recordar. Tenga siempre algo para registrar lo que no quiere olvidar.

Lo que decimos es la realidad que creamos

Nuestros pensamientos nos generan emociones y sensaciones que se traducen en palabras y moldean nuestras acciones y comportamientos.

En resumen, necesitamos hacer conciencia del poder de nuestros pensamientos y nuestras palabras: lo que hablamos se convierte en lo que creamos. Nosotros creamos nuestra propia realidad; lo que vivimos es consecuencia de cómo pensamos.

Hagamos el ejercicio consciente de enfocar pensamientos en lo que queremos construir y ser.

Finalmente, construyamos nuestra propia manera de generar claridad mental, enfocar nuestra atención en pensamientos nobles y recargar nuestra energía mental. Ejercicios que ayudan: meditación, oración, silencio, pausa, observación.

Esto te permitirá tener mayor balance y ser más productivo con las nuevas formas de trabajar, recuerda cuidar también tu energía física, emocional y espiritual.


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Federico Ulloa

Federico Ulloa

Federico es Socio y consultor senior de 361°. Ingeniero Industrial de la Universidad Javeriana. Maestria en Mercadeo del CESA. Tiene experiencia de más de 13 años como facilitador internacional (Perú, Ecuador, Venezuela, Panamá, El Salvador y Colombia) y diseñador de experiencias aprendizaje presencial y virtual.

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